lunedì 17 dicembre 2012

LENTAMENTE COMO EL INVIERNO

Como las olas del mar
en su resaca,
en el infinito ir y venir,
regresa la primavera
mucho más lenta que aquella,
los retoños que dejó la anterior
hoy vuelven a brotar y florecer
y la estrellas a lo lejos en el firmamento,
brillan como suspicaces luceros
y la luna oronda y coqueta
se pasea
resplandeciente sobre la noche,
infundiendo e inspirando ternura y pasión
siendo el alma de poemas y vates,
que emerge cual rayo de luz en la obscuridad,
abriendo el cielo
tras la claridad del nuevo día,
donde el sol
irradia calor, energía y vitalidad,
levantándose al alba y cantando en gracioso coro
de aves, cigarras y grillos
y meciéndose los bosques
al compás del viento matutino
con una frágil suavidad
que despierta el deseo de amar;
la primavera que con suave sonrisa
y en ligero relevo
deja trémulo y callado
al largo y frío invierno,
con una ingenuidad y timidez
en un inmenso
en un inmenso océano de felicidad;
el lago que en sus mansas aguas
se iluminan de plata
los buenos gimnastas de aquel;
como si de pronto
todo volviera a la vida;
el invierno,
va quedando en el olvido,
avanzando en ese agónico ferrocarril de la vida
cargando entre vagones
el frío, la humedad
y el sabor a recuerdo,
y entre los compartimentos de aquél,
bañado por el llanto de un amor profano
van los míos,
alejándose de este grandioso día.

Gustavo A. Salazar C.

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